—¡No me jodas hombre!, ¡Otra vez no!
—¡Cállate!, Siempre igual, siempre dando el coñazo.
—Como lo vuelvas a estropear todo, te doy una mano de hostias.
—¿Ah, sí?
—¡Sí!
—Pues venga, ¿Venga, inténtalo…!
—¡Vete a la mierda!
—¡Inténtalo!
—A la mierda.
—Lo sabía.
—¿Qué es lo que sabías, listillo?
—Que te faltan huevos.
—¿Que me que?
—¡Maricona!
—¡Toma!
—¡Ay!, ¡Hijodeputa!, lo vas a pagar
—¡Cabrón!
—¿Me estas tirando del pelo?
—Te voy a partir la cara.
—Peleas como una tia, ¡Tirándome del pelo!
—¡Au!
—Sólo te falta que me arañes o me muerd… ¡Argh!
—No me des ideas, ¡Puta!
—Te voy a … ¿Eh?, un momento, ¿Quién es esa?
—¿Eh?
—Sí, esa tia, la que pasa por la fuente.
—Pues es,… joder, apártate, coño. Es la Belga.
—¡La Belga!
—¿Está buena, eh?
—Joder que si está buena. ¿Tú la conoces?
—Sí, es amiga de mi hermana.
—¿Viene mucho por el parque?
—Pues creo que sí, yo que se.
—¿Va a clase con tu hermana?
—Sí es de esas que les dan una beca y pueden estudiar en otro país.
—Joder, en Bélgica están muy avanzados. ¿Crees que me la podré tirar?
—No se tio, lo veo chungo.
—Ya me estás jodiendo otra vez.
—¡No coño!, es por la edad.
—¿Cuantos crees que tendrá ella?
—Veintidos o veintitres.
—Perfecto.
—¿Perfecto?
—Si, perfecto.
—¡Tú tienes once, gilipollas!
—¡Aguafiestas!
Evolucionando
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¡Qué guay! Este relatillo huele a fanta.